Curiel de Duero, un pueblo con dos castillos y un entorno sorprendente en las cercanías del río Duero y en plenas tierras de Valladolid


Curiel de Duero, coqueta y pintoresca población vallisoletana ubicada en las cercanías de Peñafiel, en la ruta hacia Pesquera de Duero, que sorprende por su ubicación, por la existencia de ese hermoso Valle del Cuco, y por el hecho de poseer dos castillos en su entramado. Uno, acaso más palacio, en el interior de su casco urbano; y otro, de aires inexpugnables que hoy en día ofrece servicios hosteleros y de restauración, ubicado con aires un tanto equilibristas en lo alto de un amorfo cerro de menos de 1000 metros de altitud; un castillo, este segundo, que pasa por ser el más antiguo de toda la provincia de Valladolid y que en ocasiones es llamado Castillo de Doña Berenguela. A Curiel de Duero también se le conoce como Curiel de los Ajos y sobre él no faltan las leyendas que hablan de túneles secretos que comunican sus dos castillos [Mapas VíaMichelín].

¿El escudo municipal de Curiel de Duero?

En la populosa y turística Peñafiel tomaremos la carretera VA-101 en dirección a Pesquera de Duero para, al poco de atravesar el puente sobre el río Duero y pasar junto a las instalaciones de la Azucarera Española, tomar un desvío que sale a mano derecha y que indica Curiel de Duero, Bocos de Duero y Valdearcos de la Vega. Estamos ahora circulando por la VP-3017, rodeados por cultivos de regadío y por viñedos, y tras pasar un cartel maravilloso que nos indica que es una vía frecuentemente usada por ciclistas, comenzamos a intuir la silueta de uno de los castillos de Curiel de Duero. No tardará mucho en salir un desvío hacia la izquierda que nos deja a las puertas de nuestro destino, donde podremos degustar de vistas como ésta tomada, por cierto, desde el puesto de copiloto.

Curiel de Duero. La población pucelana, asentada en las faldas del cerro de casi 930 metros de altitud que sirve de cimiento para su recoleto castillo de origen medieval y motivaciones vigilantes dada la cercanía de Peñafiel. ¿Origen realmente medieval? Los romanos, leemos, es posible que ya disfrutaran de alguna construcción en la zona. La fortaleza de otrora es hoy en día una propiedad privada (de Jesús Ramos y familia, si no nos hemos informado más) dedicada a la hostelería y el turismo: la Residencia Real Castillo de Curiel.

En otros tiempos, Curiel de Duero contó con la protección de un recinto amurallado. Una necesidad en los tiempos en los que la línea fronteriza de la Reconquista estuvo marcada por el Duero. Algún vestigio queda, pero ninguno como éste Arco de Magdalena o Puerta de la Magdalena, ninguno. Una buena y respetuosa restauración que brilla con luz propia en la noche.

Aislada del casco urbano, el Arco de Magdalena es per se un monumento. Y el último testigo del viejo recinto defensivo que gozó de otras cuatro puertas cuyos nombres eran de la Villa, del Carro, de San Martín y de San Nicolás.

La calle de entrada a Curiel de Duero, ligeramente ascedente en este tramo, no tardará en revirarse antes de alcanzar la plaza principal del pueblo. Una calle principal estrecha, como se aprecia. Y con alguna fachada de segunda planta sobredimensionada. La calle de Abajo.

Curiel de Duero. Posiblemente otra de las imágenes más icónicas del pueblo: esa convivencia entre la iglesia de Santa María y alguna edificación que conserva los usos constructivos tradicionales castellanos, soportales incluidos, en el entorno de la calle de Arriba. El acceso, desde la calle principal, es una zigzagueante rampa cementada de uso y motivación peatonal. Y engalanada con alguna barandilla.

La torre del homenaje del castillo medieval de Curiel, el de Doña Berenguela, contemplada desde los escalones de una callejuela que nace en la calle de Arriba y conecta con la calle Retiro.



Desde esta calle de Arriba la iglesia de Santa María, de atractiva factura, engaña bastante. ¿Dónde está su campanario, por ejemplo? Cosas de la perspectiva; y sin embargo esa sucesión de arcos ojivales nos confiesa que "algo" hay ahí... Pues una preciosidad, desde nuestro punto de vista, que vuelve a beber de distintas épocas desde que viera la luz allá por el siglo XII. Un templo románico, mudéjar y gótico a un tiempo.

Iglesia de Santa María de Curiel de Duero. Detalles escultóricos (geométricos y vegetales) en arquivoltas, jambas y columnas ornamentales de su acceso principal.

Arco ojival. O apuntado. Iglesia de Santa María de Curiel de Duero.

Iglesia de Santa María. Y al fondo, posiblemente, la vivienda de estética más tradicional de todo el pueblo.

Castillo de Curiel, contemplado desde un pequeño arco ubicado junto a la iglesia de Santa María. El castillo, del que existen referencias documentales en el siglo XI, ha sido fortaleza de nobles, elemento de dote matrimonial y también prisión y fonda real. El paso del tiempo y ciertos descuidos le empujaron hacia una decadencia que, en forma de ruina, exigió de una profunda y costosa restauración (cifrada en unos dos millones de euros, nada menos) de cara a sus usos actuales como hotel de lujo, usos que se iniciaron en 2006.

En los alrededores de la iglesia de Santa María encontramos una pequeña plazuela en la que se ubica el único bar que encontramos en la población y en la que, además, se disfrutan una espectaculares vistas del castillo de la cercana Peñafiel. Un mirador sobresaliente sobre la población pucelana tanto de día...

... como al anochecer, cuando entran en acción las luces que embellecen la fortaleza peñafeliense. Esas facturas tienen que costar un pico...

Circunvalando la iglesia de Santa María por una pequeña callejuela peatonal damos con este rincón en el que un añadido parece tapar un arco anterior.

Iglesia de Santa María de Curiel de Duero. Ocaso y contraluz con la silueta del castillo medieval al fondo.

Curiel de Duero. Fuente municipal a los pies del ábside de la iglesia.

Iglesia de Santa María de Curiel de Duero. Exterior. ¿Un pueblo con dos castillos cómo no iba a tener una iglesia con dos campanarios?

Iglesia de Santa María. Acceso lateral. Llegados a este punto hay que señalar que la población cuenta con otro templo, la iglesia de San Martín, que fue rescatado de la ruina por un propietario particular y transformado en un museo.

Iglesia de Santa María de Curiel de Duero. Pues sí, ¿un pueblo con dos castillos cómo no iba a tener una iglesia con dos campanarios?

Curiel de Duero. La calle de Abajo gana altura rápidamente para llegar a la plaza de la Constitución por aquí.

Curiel de Duero. Torre del homenaje del Palacio de los Zúñiga, el otro castillo del municipio, y viviendas de esta pequeña población vallisoletana. Todas estas construcciones, y la iglesia, rodean la gran plaza del municipio.

El otro castillo de Curiel de Duero es el Palacio de los Zúñiga, también conocido por los locales como el Palacio del Llano (por su ubicación) o, en otros lares, como de los Estúñiga. Un castillo entre casas. Su macizo aspecto exterior tiene un punto de engañoso, toda vez que sólo esta muralla exterior y su torre del homenaje (vista en la imagen anterior) se encuentran hoy en día de pie. Este palacio fue levantado a comienzos del siglo XV y a mediados del siglo XIX pasó a manos privadas. Bajo propiedad de Agustín Yagüe, en el primer tercio del siglo XX, el monumento sufrió la pérdida de muchos elementos constructivos, arrancados para otros fines y algunos de ellos expuestos en Segovia, Barcelona, Madrid o Nueva York según leemos. Incluso en Torrelodones. Lo cierto es que su interior fue totalmente esquilmado; el blog de Arte en Valladolid cuenta con una entrada muy completa que nos permite hacernos una idea de lo que se ha perdido.

Los cerros del entorno de Curiel, los que conforman ese pequeño vallezuelo llamado de El Cuco y en el que no falta la vegetación, emergiendo sobre las almenas de la torre del homenaje de su Palacio de los Zúñiga.

Palomas abandonando su plácido posado en la torre del homenaje del Palacio de los Zúñiga. Hemos visto fotografías antiguas en las que ésta aparece techada.

Curiel de Duero. En el otro extremo de esta plaza, allí donde los restos del palacio de los Zúñiga comparten vecindad con una casa rural, nacen las calles de Enmedio y Subida a las Bodegas. La casa, en realidad son varias, son éstas.



Curiel de Duero. Ayuntamiento, del siglo XIX, presencia presidencial en una plaza que alimenta una curiosa anécdota: siempre fue la plaza de la Constitución, incluso bajo la dictadura, y un viejo azulejo conservó ese nombre y no hizo necesario un reubatizo.

Curiel de Duero. Escudo real de los tiempos alfonsinos (de Alfonso XII) en el edificio del ayuntamiento, que fue inaugurado en esa época precisamente (1884).

Curiel de Duero. Otra vista de su castillo medieval. Es inevitable no levantar la mirada hacia esta fortaleza de tan privilegiada y geoestratégica ubicación.

Calle Subida a las Bodegas, cuyo muro protector está engalanado con pintadas murales de profundo contenido folklórico. Nada de gamberradas.



Las vistas que nos regala una mirada hacia atrás mientras afrontamos esta calle Subida a las Bodegas, con los restos del Palacio de los Zúñiga emergiendo entre los tejados. Y sobre todos ellos, los cerros cercanos que superan los 900 metros.

Curiel de Duero. Contrastes. Castillo medieval versus construcción moderna en un entorno de cableados de la luz.

Curiel de Duero. Semiocultos por restos cereales, unos escalones parecen conducirnos por algún senderito hacia cotas superiores de la población. En su arranque, un resto del abrefácil de una cerveza.

Curiel de Duero. Sucesión de accesos a construcciones que, intuímos, sirven de bodegas.

Curiel de Duero. Cercanías de paisajes con la estética propia del valle del Cuco.

Curiel de Duero. A los pies de esa montañita, no se intuye bien salvo una portería, se extiende un campo de fútbol de tierra. De los de toda la vida, con el Mikasa y demás.



[septiembre de 2016]