Vistas desde el puentón de Cangas de Onís (mayo 2008)




Seleccionar un único rincón de Asturias como el más representativo de todo el Principado es una tarea no sólo ardua, sino inútil por la riqueza de candidatos. Y el motivo para esta afirmación no es otro que refrendar el lema con el que se exporta de cara al exterior: Asturias, paraíso natural. Sus montañas, sus valles, sus pueblos, sus monumentos, sus costas, sus panorámicas, sus costumbres… El bagaje de recuerdos es pesado para el viajero que puede disfrutar de Asturias. Tan pesado y delicioso como un buen plato caliente de fabes.



Vista de los puentes desde el lugar donde se unen el Sella y el Güena.


Una de esas imágenes que rondan lo mítico y se repiten en carteles, postales y anuncios promocionales es la de esa joya de puente que, en tres arcos, salva las aguas del impetuoso río Sella a la altura de Cangas de Onís. Un puente bello que hace las veces de excelente mirador sobre el entorno gracias a esas pendientes que convergen en lo más alto del arco central. En una vertiente, un punto privilegiado para contemplar las embelesadas miradas de aquellos que, en el vecino y moderno puente que simultanea su función con la de ser parte de la avenida de Covadonga, fotografían y degustan su plenitud. Un alto para ganar perspectiva sobre los alrededores y sobre el propio casco urbano. Una atalaya magnífica sobre las aguas, los bosques de las orillas y los montes vecinos.




El puentón.







Vistas desde su punto más alto.

















Resulta curioso cómo a este monumento nacional, al que le llaman popularmente el puentón, se le considera romano cuando realmente es medieval y tiene algún pequeño arreglo posterior. Quizá tal etiqueta encuentre respuesta en alguna obra anterior que fue remozada parcial o totalmente en los tiempos de Alfonso XI. En todo caso, y como también se puede percibir en el centro histórico de Santiago de Compostela, la grandeza de este paso a dos aguas se realza cuando el cielo está nublado y esa tan caractestística lluvia intermitente, a ratos potentísima y a ratos casi imperceptible, nos acompaña.


El Sella baja bravo desde las montañas, escoltado por frondosas orillas arboladas.


De su arco central, el más grande, cuelga una reproducción de la Cruz de la Victoria, una obra de arte religiosa cuyo original se custodia en la catedral de Oviedo y cuya génesis alimenta alguna que otra leyenda. De su trascendencia para los asturianos, baste con recordar que forma parte de la bandera autonómica.







El Sella.


Cangas de Onís, pese a sus casi 7.000 habitantes, no deja de ser un pueblo. Un pueblo grande, eso sí; y lleno de vida, con muchísima actividad de servicios enfocada al turismo. Se nota que los Lagos de Covadonga y los Picos de Europa están cerca y son un buen reclamo, como también el peso histórico de una zona donde los libros sitúan el inicio de la Reconquista, pero que también albergó la primera capital del Principado. En la zona, de hecho, la oferta hostelera es generosa y Cangas, en este sentido, no es una excepción. A lo largo de la avenida de Covadonga, la misma que esconde en su seno la carretera AS-114, podemos contemplar bares, restaurantes, tiendas de productos típicos y negocios que ofertan actividades de aventura... Incluso alguna inmobiliaria.




Sumergirnos por sus calles nos permitirá descubrir fachadas tradicionales, saborear construcciones típicas y disfrutar parques excelentes. No encontraremos en este municipio, sin embargo, esa uniformidad arquitectónica tan típica de otros lares. Por el contrario, y ayudada por la distribución de sus habitantes en el núcleo principal y en otras pequeñas pedanías (hasta 11 parroquías componen el concejo), veremos casas bajas, edificios de varias alturas, casonas aisladas en las faldas de los vecinos montes y alguna que otra mansión pagada con las riquezas logradas gracias a la emigración.










Villa María o Chalet de Ángel García.

Un buen ejemplo de estas conocidas casa de indianos es Villa María, el chalet de Ángel García, situado en el denominado barrio del Contranquil. En Cangas encontraremos edificaciones que hunden sus orígenes en la historia, sí, pero muchas de ellas han sufrido modificaciones posteriores y han perdido cierta luz propia.


Escultura a don Pelayo junto a la iglesia de Santa María.








Palacio Pintu



El curioso campanario de Santa María, visto desde la calle del mercado.



Fachada de Santa María, iglesia levantada el siglo pasado donde antes estuvo el ayuntamiento de Cangas.


El Palacio Pintu, junto a la remozada iglesia de Santa María (sobre el solar del antiguo ayuntamiento y la casa de Vázquez de Mella) y su triple campanario y la escultura que honra la memoria de don Pelayo, es uno de esos pocos rincones: está en la calle del Mercado. Muy cerca, de aires clasicistas, nos esperan las columnatas y frontones del ayuntamiento. Y, también en el Contraquil, muy cerca de Villa María, una pequeña ermita, la de Santa Cruz, hunde sus raíces en el siglo VII y coge su nombre de una leyenda: la de la cruz de roble que portó Pelayo en su primera batalla, posterior cruz de la victoria que fue guardada en su interior. Se defiende que ésta pequeña ermita, que se ha sometido a varias reformas obligadas en las centurias siguientes (guerras, invasiones,...) es el primer templo cristiano que se construyó tras la invasión árabe a la península.



Parte trasera de la ermita de Santa Cruz.


Algunas instantáneas de Cangas y su entorno...








Cuidado jardín en el paseo fluvial, junto al río Güeña.


Río Güeña.


Río Güeña (2).


Avenida Contranquil, a la altura del pabellón polideportivo.













4 comentarios:

  1. Sin duda Cangas de Onís es uno de los mejores destinos de Asturias y del norte de España.
    Más información en :
    www.infocangasdeonis.com

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  2. David, desde Italia.
    Se puede ver la habitacion donde naciò Juan Vazquez de mella y Fanjul?
    Todavia queda algo?

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  3. Curiosamente se os han colado unas fotos que no tiene nada que ver con Cangas de Onís, ya que lo que se ve está en el municipio de Parres. Concretamente son las fotos 6 y 14 del post. La orilla iquierda del río Sella separa dos municipios.

    La población de Cangas de Onís es de solo 3000 habitantes y los 6000 los tiene el municipio completo. Cangas de Onís cuenta con el título de ciudad y en el escudo aparece la leyenda "minima urbium, maxima sedium", es decir, la más pequeña de las ciudades, la más grande de las sedes.

    Se agradecen los elogios y espero que volváis por aquí.

    Un saludo desde http://www.cangasdeonisycovadonga.com y http://www.cangasdeonis.net

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