El Lago de Sanabria y su entorno: San Martín de Castañeda y laguna de Peces (diciembre de 2009)



Decíamos antes que Miguel de Unamuno se enamoró de San Martín de Castañeda y la arquitectura popular de la que aún hoy en día se conservan buenos ejemplos allá por junio de 1930. En el pueblo (o entidad de población, ya que administrativamente depende del ayuntamiento de Galende), a efectos turísticos, señalan que el pensador vasco, que le dedicó unos versos, se inspiró aquí para escribir su San Manuel Bueno, Mártir, que en la época de nuestro Bachillerato y COU era de lectura obligatoria. Esos versos de inspiración zamorana, que presiden un pequeño monumento a la entrada del pueblo, son:

San Martín de Castañeda,
espejo de soledades,
el Lago recoge edades
de antes del hombre y se queda
soñando en la santa calma
del cielo de las alturas,
en que se sume en honduras
de anegarse, ¡ay, pobre! el alma...

Uno de los mimbres que le pudo encender la inspiración literaria al bilbaíno es el monasterio, cuya silueta se intuye imponente en la lejanía y cobra especial significación en los días que la niebla domina todo. Se ha perdido parte del recinto original, que ahondaba sus raíces en el siglo X y fue reformado profundamente durante el XII, tras el que pasó a manos del Císter. En el panel explicativo de su entrada se recogen unas líneas de M. Gómez Moreno que ensalzan el valor del recinto: “Difícilmente podrá verse monasterio plantado en sitio más rebosante de hermosura que éste: a media ladera de una sierra, cara al sol, entre huertas, praderas y bosques y teniendo a sus pies el Lago de Sanabria, que bien podría rivalizar, en fama y rendimientos, con los de Italia, si aquí nos ocupásemos en buscar dentro lo que afuera envidiamos”.

La Desamortización de Mendizábal, el proceso de secularización de bienes eclesiástico más notorio que se puso en marcha en España durante el movido siglo XIX no le sentó bien, cayó en el abandono y perdió buena parte de sus instalaciones. Hoy se conserva la Iglesia, en cuya fachada podemos contemplar a San Martín de Tours, el patrón y titular de la misma (en el interior también se custodia una imagen de la Virgen de la Peregrina, la patrona); sus campanas siguen endulzando el ambiente cada treinta minutos, pero a determinadas horas pueden ser susceptibles de provocar algún susto; anexo al monasterio, el antiguo edificio que, recuperado hoy en día, acoge un pequeño museo etnográfico y el centro de interpretación del Parque Natural del Lago de Sanabria. Allí dentro, como homenaje y reflejo a otros tiempos, se expone una fotografía de los 94 niños y niñas (“y muchos más que por uno u otro motivo no aparecen en la foto”) que componían la escuela en 1955. Una cantidad bastante maja, sobre todo teniendo en cuenta que la población actual de San Martín de Castañeda censada es pocas decenas más alta. Y en ese montaje fotográfico, en un sincero ejercicio de sociología donde se recoge el destino de su emigración, se explica: “Probablemente nunca hubo ni habrá una promoción de estudiantes tan numerosa como ésta en el pueblo. Por ello, merece la pena dejar testimonio de esta grandeza y más si la comparamos con el número de escolares que hoy residen en el pueblo. Tan solo 50 años después de realizarse esta foto todos sus componentes han emigrado a diversos puntos de la geografía española, algunos incluso al extranjero, como ya hicieran sus padres y abuelos. Vaya por ellos esta tan merecida felicitación por mejorar la calidad de vida y contribuir de una manera tan importante a que nuestro pueblo sea lo que hoy es. No lo olvidéis. Yo os prometo que no lo olvidaré” (F. F. Montero).

La laguna de los Peces, a unos doce kilómetros del pueblo montaña arriba, es otro de los atractivos de la zona. Una carretera acaba en sus inmediaciones, en las mismas donde se puede practicar el senderismo de todos los niveles (una ruta dura parte desde aquí hasta la cima de Peña Trevinca) o, ya en invierno, el esquí de travesía. Se encuentra a unos 1.700 metros, en una hondonada entre montañas, donde el cauce de varios torrentes alimenta esta masa de agua de origen artificial. En uno de sus lados podemos contemplar el dique de cemento y mampostería que retiene el líquido alimento y que regula el nacimiento del Arroyo Fuego, un caudal que se incorpora poco después al de Forcadura, en el cañón homónimo. La del cañón de Forcadura, por cierto, es una de las rutas de senderismo más afamadas de la zona y nos lleva desde las inmediaciones de la laguna de los Peces hasta el pueblo de Vigo de Sanabria. Otro de los puntos fuertes de esta subida ideal para hacer en bicicleta, además de la posibilidad de encontrarnos con toda su superficie completamente congelada en función de la época del año, son los miradores que, en la subida, nos ofrecen panorámicas únicas sobre el Lago de Sanabria y los pueblos cercanos.


San Martín de Castañeda, visto desde los alojamientos rurales de El Mirador de Sanabria.


La antigua iglesia del desaparecido monasterio de San Martín de Castañeda, prototípica del románico zamorano.


¡Nieblas y brumas! Sin duda, ésta es una zona bien mágica.


La silueta de un esbelto árbol se recorta a través de una densa niebla.


Arquitectura popular en el casco urbano de San Martín de Castañeda.


Pequeño altar callejero en el que se veneran unas imágenes de San Antonio (izquierda) y La Peregrina (dcha), la patrona de San Martín de Castañeda.


Arquitectura popular (2). La tónica habitual tradicional son viviendas de dos plantas con una zona cubierta en la baja donde se apila madera para alimentar fuego en invierno y donde también se organizan diversos aperos para las labores agrícolas y ganaderas. Porque, ciertamente, y aún estando en alta montaña (nos movemos a unos 1.300 metros), ésta es zona de cultivos y ganado pese a la dañina diáspora de la emigración. ¡Microclima y tesón de los nativos!


Una vista del pueblo desde las inmediaciones del monasterio.


Una vista del pueblo desde las inmediaciones del monasterio (2).


Arquitectura popular en San Martín de Castañeda.


Arquitectura popular en San Martín de Castañeda (2).


Una curiosa tienda de ultramarinos que también resultó ser un bar. Su nombre: Guli & Puli.


Calle principal de San Martín de Castañeda, que realmente es la carretera que asciende hasta la laguna de los Peces.


Otra vivienda local de influencias más modernas pero idea fija.


Entrada al recinto del monasterio.


La espectacular iglesia de San Martín.


En esta representación del pórtico, y en una constante en la iconografía cristiana, San Martín de Tours se corta su capa para darle parte a un mendigo.


Interior de la iglesia. Muy frío.


Detalle de la parte exterior.


La esbelta espadaña-campanario de la iglesia, recortada entre la niebla.


Restos, en el ala oeste, de lo que en su día fue el claustro del monasterio, hoy desaparecido.


Edificio adyacente a la iglesia (a la izquierda, según miramos) en el que tiene su sede el centro de interpretación del Parque Natural del Lago de Sanabria.


Detalle del centro de interpretación, restaurado en su día.


Gran documento sociológico en el museo existente en el centro de interpretación.


La iglesia y el cementerio del antiguo conjunto monástico.


Laguna de los Peces, vista desde el aparcamiento.


Un visitante camina por el camino que desciende a la laguna: todo el entorno ha sido acondicionado para personas con minusvalías.


Otra vista de esta laguna, la primera de varias repartidas por toda la zona. Aquí se fabrica el frío. Y para muestra, un vídeo.




Otra vista de la laguna.


Unas pequeñas setas crecen en una de las orillas.


El agua supera el dique y se precipita hacia el vecino cañón del Forcadura entre cumbres nevadas.

Los tres capítulos de "El Lago de Sanabria y su entorno":
1. El gran lago de origen glaciar de la Península Ibérica.
2. San Martín de Castañeda a la laguna de los Peces.
3. De los Ribadelago Viejo y Nuevo a Vigo de Sanabria.

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