El Lago de Sanabria y su entorno: el mayor de origen glaciar de la Península (diciembre de 2009)



Hace ya algunos años, durante lo que era la improvisada aventura de unos veinteañeros, y durante un viaje con pretensiones mucho más extensas, descubrimos el Lago de Sanabria y, sólo parcialmente, el esplendor de todos sus aledaños, tan cercanos a una Galicia que en el habla de los lugareños y en sus costumbres se deja notar. Surgió como un flechazo visual y, con ese “parcialmente”, nació un compromiso de retorno cuando llegó la hora de proseguir la ruta. La posibilidad de disponer del puente de la Constitución y la Inmaculada de 2009 se convirtió en una buena opción de regresar a tierras zamoranas. Conocíamos unos alojamientos, el Mirador de Sanabria (Contacto: 699 885 177), y eso facilitó las tareas de encontrar una cama de nuestro gusto, cómoda y confortable. La oferta en los pueblecitos de la zona es muy abundante. Hoteles, hostales, casitas de madera, albergues y sobre todo muchas casas rurales. El Mirador de Sanabria se encuentra a las afueras de San Martín de Castañeda, un pequeño y tranquilo pueblo que se extiende alrededor de su antiguo monasterio (el solemne referente que preside cualquier panorámica) y a lo largo de la tortuosa carretera que asciende a la laguna de los Peces, a 1.700 metros.

Para llegar a San Martin de Castañeda, el pueblo que enamoró a Miguel de Unamuno, la carretera gana altura a través de un intenso robledal que seduce la retina con los contrastes marrones y rojos de su hojarasca en los finales del otoño. Y lo mismo que encandiló al filósofo bilbaíno, cada fin de semana hace lo propio con los numerosos viajeros que acuden a sus afamados restaurantes de comida típica sanabresa, como El Recreo. “Hay gente que viene desde muy lejos sólo para comer”, nos explicaron. Sorprende ver tan poblados los arcenes en un ejercicio de aparcamiento improvisado. Y el sosegado goteo de coches en un lugar tan tranquilo. En El Mirador disponen de habitaciones en función del número de huéspedes. Nosotros alquilamos una para cuatro, a razón de 20 euros por persona y noche. El precio es razonable. Los equipamientos de la casa son correctos (incluye un parking cubierto) y el entorno, muy desestresante. Se echa de menos, cuestión de gustos, un sofá más amplio, una televisión más grande (las existentes, como nota curiosa, tienen el volumen capado para evitar grandes ruidos que molesten a los inquilinos vecinos) y un horno. Pero la magnífica chimenea, o la cuidadísima parilla, o el mimo del cuidado patio exterior, acebo incluido, bien merecen elegirlos.

Desde El Mirador, si el tiempo respeta, se puede ver el Lago de Sanabria, unos 100 o 200 metros más abajo que la suave ladera aterrazada en la que se asienta San Martín. Esta imponente masa acuosa, la más grande de origen glaciar de las que hay en España y corazón de un parque natural que bien merecía una mayor condición de protección, es un reclamo turístico muy importante, pero también muy desconocido, en el verano. En invierno el baño da lugar al paseo y el número de turistas desciende. El de Sanabria es el gran exponente de un importantísimo conjunto lacustre que abarca todas las montañas vecinas. La ya mencionada Peces u otras como La Yegua o Ventosa, a las que deberemos llegar a pie pero que son accesibles desde el aparcamiento cercano a la primera, son otros ejemplos.


El lado más occidental del lago, visto desde uno de los miradores camino de la laguna de los Peces.


Bosques próximos a la playa de Viquiella.


Vistas desde los bosques próximos a la playa de Viquiella.


Vistas desde los bosques próximos a la playa de Viquiella.


Una vista sobre el lago.


El Lago de Sanabria, desde el paseo fluvial habilitado junto a la playa de la Viquiella.


Playa de la Viquiella.


Unos turistas se fotografían delante del contraste de las aguas del Lago de Sanabria y los montes cercanos.


Vistas del lado más occidental del lago, donde "renace" el Tera.


El entorno de la playa de la Viquiella, desde lejos.


Una roca solitaria emerge de las aguas del lago en la zona de la playa de la Viquiella.


Detalle de un embarcadero cerca de la playa de la Viquiella.


Unos visitantes disfrutan de unas magníficas perspectivas sobre el lago en un mirador.


Vista parcial de lago desde las alturas.


Bonito contraste entre las aguas oscuras, los montes teñidos de rojo y una niebla baja.


Las casas rurales El Mirador de Sanabria, vistas desde San Martín de Castañeda.


Las casas rurales.


Uno de los posibles accesos al Mirador de Sanabria.




Una vista del recinto de las casas rurales.

Los tres capítulos de "El Lago de Sanabria y su entorno":
1. El gran lago de origen glaciar de la Península Ibérica.
2. San Martín de Castañeda a la laguna de los Peces.
3. De los Ribadelago Viejo y Nuevo a Vigo de Sanabria.

2 comentarios:

  1. No se como he venido a parar a esta página, pero estoy encantada, pues estos lugares me pertenecen un poco, ya que nací por aquí, aunque nunca he vivido en ellos, nada más, que cuando he venido de vaciones desde hace mil años, que son los que tengo.
    Aquí os dejo, por si alguien se pasa por aquí, un poema que tenía guardado, dedicado a recuerdo del Lago:

    BELLA NOSTALGIA

    Allí, donde el reflejo se une a la montaña,
    mi corazón se queda sin aliento por la nostalgia.
    Azul grisáceo son las aguas
    que juegan a ondularse cuando el suave viento las baña.
    Son recuerdo de otros tiempos
    que inundan mi pensamiento solitario,
    dañando las pupilas de mi alma.
    Baños placenteros a media tarde con reflejos de plata,
    árboles majestuosos en las orillas de nácar
    clavan sus raíces en las profundidades con las algas.
    Así se encuentra mi corazón…
    enraizado… mojado, y ahogado
    sin poder rescatarlo.
    Recuerdos que sobrepasan el alma,
    cuando miro esa belleza inusitada
    prendida en el tiempo que pasó, y pasa.
    Destellos luminosos se cuelan en mis sentidos,
    donde no tienen cabida la ilusión…
    lugar ocupado por tan bella nostalgia.

    Elda

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  2. A parte del post que me ha parecido muy interesante. El poema el me parece precioso, por un momento me he transportado de León a ese bello lugar que es Sanabria.

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