Camino de Santiago. Quinta etapa: de Portomarin a Palas de Rei (9 de abril de 2012)


Lo mismo que un periplo hacia Santiago tiene sus días de sol y de lluvia, de calor y de frío, la ruta también trae consigo, paralelamente, jornadas de paso quejoso y días de ritmo alto. Tal es el caso del itinerario entre Portomarín y Palas de Rei. Quizás haga efecto el efecto “menos de cien kilómetros hasta Santiago”, quizá se perciba cerca otro punto de inflexión como es el paso provincial de Lugo a A Coruña. O simplemente sea un arranque del cuerpo acostumbrado a la actividad paseística.

Lo cierto es que en una etapa no exenta de dureza, con un repecho inicial que se atraganta, otro bastante puñetero pasado Castromaior y un último que pasa desapercibido en las cercanías de Palas de Rei, acaba sacando una buena sesión de fondo y velocidad. No es menos verdad que esas etapas previas a la llegada a Santiago, menos encantadoras que otras preceentes, resultan un tanto anárquicas en el sentido de que se improvisan nuevas metas y se incrementan los kilometrajes. Nosotros optamos por respetar la planificación y, una vez en Palas de Rei, profundizamos en el fenómeno de los albergues durante una profunda conversación con la hospitalera. Las críticas hacia su persona en Internet no son muy buenas; otro ejemplo más de que todo depende de la experiencia propia: firmamos lo contrario.

El paso por la Sierra de Ligonde marca el paso en esta jornada de bonitas panorámicas iniciales y postrimerías más feas. El camino por el Monte San Antonio es un espejismo, porque el recorrido pronto pivotará con reincidencia en torno al asfalto. Carreteras locales y pistas asfaltadas sin apenas tráfico, pero asfaltadas al fin y al cabo, marcarán la tónica general de un día donde no faltarán las pequeñas aldeas y las pintorescas iglesias y la llegada a Palas de Rei se resistirá. Quizá con lluvia cambie toda la perspectiva y realce los encantos de una etapa de creciente presencia humana y urbanística. En Palas de Rei, casi obligatorio es visitar el bar del albergue Buen Camino, si es que no nos alojamos allí, para contemplar su decoración de compostelas y para charlar con el camarero, un bilbaíno rubio con aires rockeros que es realmente muy divertido.


Unos 26 kiómetros separan Portomarín de Palas de Rei, otro recorrido agradable afeado por el paso junto a un par de infraestructuras viarias que no pasan desapercibidas. Las corredoiras son más escasas. Abundan los tramos asfaltados entre aldeas. Pese a los repechos, y a un larga parada, se finiquita en menos de seis horas.

Abandonamos Portomarín con una densa niebla, otro daño colateral del embalse de Belesar, y un repechón bastante majo en el Monte San Antonio que nos hará entrar en calor.

Se abre la niebla. Los bosques más densos y poblados, los de estos primeros kilómetros de ruta.



Camino paralelo a la carretera LU-633.

Bonitos paisajes con la Sierra de Ligonde de protagonista.

Castromaior. Pequeña aldea que nos recibe con una hermosísima vivienda. En este punto arranca un repecho matador, de los más duros de todo el Camino.

El repecho antes citado nos regala vistas como ésta. Al fondo, un mar de nubes que intuímos aferrado al lecho del embalse de Belesar.



Seductor campo de flores amarillas ¿tal vez colza?

Un gato malabarista descansa en una puerta entreabierta en Hospital de la Cruz.

Un bonito rincón.

Un gorrión se asoma entre las piedras. Posiblemente anide ahí. ¡Buen sitio!

Hermosas floras nacidas junto a un gallinero cerca de Ligonde.

Nos acercamos a Airexe.

Un par de peregrinos japoneses, muy simpáticos por cierto, agradable experiencia el encontrales en la catedral de Santiago días después, disfrutan de una parada técnica antes de Airexe.

Airexe. Cruceiro e iglesia. Airexe en galego significa "iglesia".

Dejamos atrás la Sierra de Ligonde y estamos a menos de 8 kilómetros de Palas de Rei.

Lestedo. La Iglesia parroquial y su cementerio anexo nos acompañan durante unos metros. Aún nos queda un poco para Palas de Rei, sobre todo un repecho puñetero y un largo descenso hasta el casco urbano.

Palas de Rei. La flecha orientativa de la ruta buena siempre se agradece. La flecha amarilla es, de hecho, la imagen de marca del Camino.

Palas de Rei. Iglesia de San Tirso. Muy restaurada en los años 80 del siglo XX.

Una escultura de la virgen se encuenra ornalmentalmente colocada en el pequeño parque anexo a la iglesia de San Tirso. Una doble escalinata nos dejará junto al albergue, ubicado enfrente del ayuntamiento.

Palas de Rei. Casa do Concello.

Emperado ornalmental en el firme de una plazuela de Palas de Rei.

Palas de Rei. El albergue gestionado por la Xunta que se encuentra en el casco urbano. Hay otro, mucho más moderno, en la entrada al casco urbano, junto a un área recreativa por la que pasamos. El problema es que, si necesitas adquirir comida u otros enseres, tienes que bajar sí o sí al pueblo. E igual hablamos de un par de kilómetros.

CAPÍTULOS DE ESTA ENTRADA
Consideraciones para un Camino en ocho etapas y tiempo variable.

De Villafranca del Bierzo a O Cebreiro.

De O Cebreiro a Triacastela.

De Triacastela a Sarria por el Monasterio de Samos.

De Sarria a Portomarín.

De Portomarín a Palas de Rei.

De Palas de Rei a Ribadiso da Baixo.

De Ribadiso da Baixo a Pedrouzo.

De Pedrouzo a Santiago de Compostela.

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